¿Qué es una alimentación equilibrada?

Los 5 fundamentos de la alimentación

Comer con placer:
Disfrutar de cada comida para aprovechar mejor de las emociones alimentarias, variando las comidas, en un lugar relajante y un espacio agradable.
Satisfacer el hambre:
Respetar las 4 comidas diarias de manera ordenada, a un ritmo regular, satisfaciendo plenamente el apetito sin excesos, para evitar “picar” entre comidas.
Conservar la buena salud:
Comer equilibrado y variado, se trata de elegir los alimentos que contienen los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para estar saludable, sin excesos ni prohibiciones. No te olvides de tomar un litro y medio de agua por día para facilitar la digestión.
Mantenerte en forma:
Encontrar el justo equilibrio entre tus necesidades energéticas (actividad física) y tus comidas. Practicar regularmente alguna actividad física te ayuda a vivir plenamente cada día.
Mejorar el consumo:
Aprovechar las distintas estaciones, vivir en armonía con la naturaleza, proteger el medioambiente, reducir y reciclar en pos de las generaciones futuras.

Óvalo Alimentario

¿Sabías qué?

Las calorías:
Ellas permiten evaluar la energía aportada por los nutrientes (proteínas, grasas, azúcares) necesarias para el mantenimiento de nuestras células, la contracción de nuestros músculos y para mantener la temperatura de nuestro cuerpo. Ellas se miden en kilocalorías (Kcal).
Los nutrientes:
Las proteínas, lípidos y glúcidos son los nutrientes que aportan la energía, cada uno en cantidad variable. El equilibrio de la alimentación reside en un consumo variado de estos diversos nutrientes.
Las proteínas:
Ellas sirven a la construcción de nuestros músculos, nuestros huesos y cerebro. Las encontramos sobretodo en la carne, el pescado y los crustáceos, los huevos, la leche y todos sus productos derivados como el queso, los vegetales (legumbres, soja...). El pan y los cereales también las contienen.
Las grasas:
Son los nutrientes más ricos en calorías: a consumir sin exceso! Las encontramos en los fiambres y quesos grasos (ácidos grasos saturados a limitar), en los mejores casos en los aceites vegetales, los pescados grasos y las carnes blancas (ácidos grasos polyinsaturados tales como los Omegas 3 y 6).
Los azúcares:
Escenciales para cubrir las necesidades energéticas, se dividen en dos categorias. Los glúcidos simples (o “ azúcares rápidos ”) contenidos en el azúcar blanca, las confituras, las pátisseries, el chocolate y las bebidas dulces, debe moderarse su consumo. Al contrario, los glúcidos complejos (o “ azúcares lentos”) contenidos en el pan, los cereales, las féculas o las legumbres secas deben incluirse en cada comida.
Las fibras:
Ellas favorecen el tránsito intestinal y retardan la absorsión de glúcidos y lípidos. Las encontramos en el pan, el arroz, las masas, la harina, las frutas y legumbres secas, las ensaladas y en las frutas y legumbres en general.
Las vitaminas:
De origen orgánico, ellas son indispensables para mantener el organismo en plena forma. Provienen principalmente de frutas y legumbres.
El agua:
Es vital para hidratar nuestro cuerpo, constituído en más del 60% por agua. Se recomienda tomar no menos de un litro y medio de agua por día, para renovar su contenido en nuestro cuerpo y compensar las pérdidas naturales del organismo (transpiración, orina).